viernes, 6 de noviembre de 2020

Un rehalero rescata la perra de un compañero tras dos días atrapada en una cueva. artículo de Club de Caza. 6 de noviembre 2020.

 Origen: Club de Caza


Dos días sin parar de buscar a esta podenca paternera. Su propietario no perdió la esperanza, y encontró en un compañero de otra rehala a su salvador. Este nos cuenta todo sobre el rescate de esta perra de caza.

José Manuel Ramírez, de Rehala de Jerónimo León no dudó en acudir a la llamada de su compañero para rescatar a la perra que llevaba dos días buscando sin descanso.


Tras una montería celebrada en el Coto El Batán, en Calañas, Huelva, una de las podencas de la rehala Los Momos de Calañas no regresó al punto de recogida. La preciosa podenca Paternera de siete años llamada Montería seguía en el monte.


Dos días buscando a la perra día y noche

Su propietario sabía que le había pasado algo a la perra, y comenzó a buscarla, como nos confirma, de día y de noche. No fue hasta dos días después que la localizó en el interior de una cueva. La perra estaba atrapada allí y no podía salir por sí sola.



Entonces, decidió llamar a José Manuel, para que le ayudara a llegar hasta la perra y sacarla de allí. Con una cuerda atada a su cuerpo, le bajaron sujetándole a través de la cuerda y el arnés. El valiente rehalero pudo llegar hasta Montería, y la ayudó a salir de aquel agujero. Nos envía las fotos que le hicieron en ese momento del rescate, y quiere destacar que se trató de un trabajo en equipo:

«Dicen que los rehaleros no miramos por nuestros perros… Que sirva esto como ejemplo. Hasta que no la han encontrado no han parado. Han sido dos días sin descanso buscándola por cada rincón de la mancha hasta que la han encontrado caída en un registro de mina. En poco más de una hora la teníamos con nosotros».

¿Las mujeres también cazaban? Primeros cazadores de las Américas también eran mujeres. Publicado por Noticias por el Mundo de México. 5 de noviembre 2020.

 Origen: Noticias por el Mundo


¿Las mujeres también cazaban?

El estudio del enterramiento de una mujer cazadora de hace nueve mil años en los Andes ha puesto en cuestión el mito del ‘hombre-cazador’ en la búsqueda de comida por los primeros grupos humanos.

«UN DESCUBRIMIENTO ARQUEOLÓGICO Y UN ANÁLISIS DE LAS PRÁCTICAS FUNERARIAS TEMPRANAS ANULA LA HIPÓTESIS DEL ‘HOMBRE-CAZADOR’«, DIJO RANDY HAAS, PROFESOR ASISTENTE DE ANTROPOLOGÍA EN LA UC DAVIS Y AUTOR PRINCIPAL DEL ESTUDIO «MUJERES CAZADORAS DE LAS AMÉRICAS TEMPRANAS». SE PUBLICA EN SCIENCE ADVANCES.
«CREEMOS QUE ESTOS HALLAZGOS SON PARTICULARMENTE OPORTUNOS A LA LUZ DE LAS CONVERSACIONES CONTEMPORÁNEAS EN TORNO A LAS PRÁCTICAS LABORALES DE GÉNERO Y LA DESIGUALDAD», AGREGÓ. 

«LAS PRÁCTICAS LABORALES ENTRE LAS SOCIEDADES RECIENTES DE CAZADORES-RECOLECTORES TIENEN UN ALTO GRADO DE GÉNERO, LO QUE PODRÍA LLEVAR A ALGUNOS A CREER QUE LAS DESIGUALDADES SEXISTAS EN COSAS COMO EL SALARIO O EL RANGO SON DE ALGUNA MANERA ‘NATURALES’. PERO AHORA ESTÁ CLARO QUE LA DIVISIÓN SEXUAL DEL TRABAJO ERA FUNDAMENTALMENTE DIFERENTE, PROBABLEMENTE MÁS EQUITATIVA, EN EL PASADO PROFUNDO DE CAZADORES-RECOLECTORES DE NUESTRA ESPECIE «.

En 2018, durante las excavaciones arqueológicas en un sitio a gran altitud llamado Wilamaya Patjxa, en lo que ahora es Perú, los investigadores encontraron un entierro temprano que contenía un juego de herramientas de caza con puntas de proyectil y herramientas de procesamiento de animales.

Los objetos que acompañan a las personas en la muerte tienden a ser los que los acompañaron en la vida, dijeron los investigadores. Se determinó que el cazador probablemente era una mujer según los hallazgos del osteólogo del equipo, James Watson de la Universidad de Arizona. La estimación del sexo de Watson fue confirmada más tarde por el análisis de proteínas dentales realizado por la investigadora postdoctoral de UC Davis Tammy Buonasera y Glendon Parker, profesor asociado adjunto.

El sorprendente descubrimiento de un entierro temprano de cazadoras llevó al equipo a preguntarse si ella era parte de un patrón más amplio de cazadoras o simplemente una única. Al observar los registros publicados de entierros del Pleistoceno tardío y del Holoceno temprano, en América del Norte y del Sur, los investigadores identificaron 429 individuos de 107 sitios. 

De ellos, 27 individuos estaban asociados con herramientas de caza mayor: 11 eran mujeres y 15 eran hombres. La muestra fue suficiente para «garantizar la conclusión de que la participación femenina en la caza mayor temprana probablemente no fue trivial», dijeron los investigadores. Además, el análisis identificó a la cazadora Wilamaya Patjxa como el entierro de cazadores más antiguo de América.

El análisis estadístico muestra que entre el 30 y el 50 por ciento de los cazadores en estas poblaciones eran mujeres, según el estudio. Este nivel de participación contrasta fuertemente con los cazadores-recolectores recientes, e incluso con las sociedades agrícolas y capitalistas, donde la caza es una actividad decididamente masculina con bajos niveles de participación femenina, ciertamente por debajo del 30 por ciento, explicó Haas.

Si bien la investigación responde a una vieja pregunta sobre la división sexual del trabajo en las sociedades humanas, también plantea algunas nuevas. El equipo ahora desea comprender cómo la división sexual del trabajo y sus consecuencias en diferentes momentos y lugares cambiaron entre las poblaciones de cazadores-recolectores de las Américas.

jueves, 5 de noviembre de 2020

La caza es declarada de interés general en Francia y se podrá practicar durante el confinamiento. Artículo publicado en Club de Caza. 4 de noviembre 2020.

 Fuente: Club de Caza

Ayer, la Secretaria de Estado de Biodiversidad hizo públicas las condiciones por las que la práctica de la caza estará autorizada en Francia durante el confinamiento. La prevención de daños agrícolas ha motivado tal decisión.


Bérangère Abba, Secretaria de Estado de Biodiversidad confirmó ayer que la caza podrá ser autorizada por los prefectos de los departamentos franceses para seguir llevando a cabo la regulación de determinadas especies que ocasionan daños.

El confinamiento decretado por el gobierno de Enmmanuel Macron ante la segunda ola que azota al país vecino con miles de casos de infectados por Covid-19 no afectará a la práctica de la actividad cinegética que sea necesaria para la regulación de ciertas especies. El Gobierno francés considera con ello la caza como actividad de «interés general».

Control de daños

Parece que la cuestión planteada por Willy Achraen, presidente de la Federación Nacional de Cazadores (FNC), en su perfil de Facebook ha tenido la respuesta esperada. El máximo mandatario de la federación francesa planteaba lo siguiente:

¿Qué pasaría si no abatiésemos el medio millón de jabalíes que normalmente solemos cazar durante la temporada. Son 500.000 jabalíes más en el territorio?.

Especies susceptibles de control cinegético

Ahora, las administraciones regionales tendrán el poder de decidir qué especies animales deben seguir controlándose mediante la caza. El objetivo final es el de controlar los dalos que ocasionan especies como el jabalí, el ciervo, el corzo, el conejo, las palomas o el faisán, aunque otras, que no entran en este grupo, como las acuáticas no se espera que reciban la catalogación que permita su caza durante el confinamiento.

Los animalistas, de uñas

Varias entidades animalistas han criticado duramente la medida, alegando que las cuotas de cosechas han llegado a buen término. Algo que los cazadores ni consideran por tratarse de una barbaridad sin sentido.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El Gobierno de Castilla-La Mancha difunde un tríptico con recomendaciones sobre cómo prevenir la triquinosis. Publicado por Consejería de Salud Castilla - La Mancha. 3 de noviembre 2020.


Toledo, 3 de noviembre de 2020.

El Gobierno de Castilla-La Mancha, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha elaborado el tríptico ‘Cómo prevenir la Triquinosis’, aprovechando que se ha iniciado recientemente la temporada de caza y próximamente comenzará la campaña de matanzas domiciliarias.

En este tríptico, que busca principalmente informar a las personas que realizan matanzas domiciliarias y caza para autoconsumo, se destaca que la salazón, el ahumado y la desecación no son eficaces para la eliminación del parásito.

Por ello jamones, salchichones, chorizos y otros productos curados elaborados con carne de jabalí o cerdo sin control veterinario son posibles transmisores de la enfermedad.

También se indica que la congelación tampoco es un método seguro y que el cocinado debe alcanzar temperaturas altas en el centro de la pieza de carne. Por ello la carne se ha de consumir bien cocinada.

Con estas inspecciones, y con la divulgación de este tríptico, el Gobierno regional a través de su Consejería de Sanidad, busca ofrecer la mayor garantía en la seguridad alimentaria de los productos que consume la ciudadanía castellano manchega, previniendo la triquinosis y otras zoonosis que se pueden transmitir a través del consumo de carne y consiguiendo los mayores niveles de protección de su salud.

Castilla-La Mancha cuenta con una extraordinaria riqueza cinegética natural y un amplio número de especies de caza mayor entre las que se encuentra el jabalí. Además, en nuestro territorio se mantienen actividades tradicionales como las matanzas domiciliarias de cerdos para autoconsumo familiar.

La triquinelosis es una zoonosis causada por un parásito nematodo del género ‘Trichinella’, que afecta a las personas y a numerosas especies hospedadoras, principalmente mamíferos.

La principal fuente de infección para las personas es el consumo de carne y productos cárnicos crudos o insuficientemente cocinados procedentes de jabalí o cerdo infectado.

Con el fin de prevenir la triquinosis, la Dirección General de Salud Pública en el ejercicio de las competencias que tiene atribuidas en materia de higiene y control de los alimentos, ejerce a través de los Servicios Veterinarios, la inspección sanitaria de las piezas de caza silvestre destinadas a la comercialización para consumo humano y autoconsumo, procedentes de actividades cinegéticas notificadas en el ámbito de la Comunidad Autónoma y de establecimientos de manipulación de carne de caza ubicados en Castilla-La Mancha, así como la inspección y el examen sistemático de triquina en todos y cada uno de los porcinos sacrificados en los mataderos y en las matanzas domiciliarias notificadas de nuestra región.

En este sentido, resulta necesario destacar la importancia que los sectores cárnico y cinegético tienen en Castilla-La Mancha, y la seguridad de los productos que se comercializan en sus respectivos ámbitos.

martes, 3 de noviembre de 2020

El valor de la comensalidad. Artículo de Alfonso Aguado Puig en la Asociación Española de Rehalas. 3 de noviembre 2020.


El valor de la comensalidad 
Sevilla, 3 de noviembre de 2020. 

Fotografía: David Florido 

Agradezco a Pablo Palenzuela el haber conocido esta expresión que aglutina en una sola palabra otra dimensión de la montería, no tan conocida como se debiera. La comensalidad, expresión utilizada en las ciencias sociales define "a quienes comen en la misma mesa", compartiendo el pan en común, reforzando con este ritual sus vínculos sociales. Otra diferencia más con los animales que, comiendo hacen manada, pero no comunidad como los seres humanos (aunque en algunos casos tengo mis dudas). 

El profesor Palenzuela, en su magnífico informe antropológico, que sirvió de prueba suficiente para el reconocimiento de la montería y la rehala como bien de interés cultural en Andalucía, se refiere así a esta noción en diversos momentos, como son el tradicional desayuno previo al sorteo, así como la comida posterior a la jornada cinegética. Son estas dos fases, primera de encuentro con los amigos a los que hace tiempo que no vemos y segunda, en la que nos relatamos las cuasi-verdades de lo acontecido en la jornada. Momentos de chascarrillos, chistes y burlas, en los que el ánimo se relaja y disfrutamos del entorno con una mesa rodeada de amigos. 

Como señala Palenzuela en su informe, citando a Michel Maffesoli: 

“la comensalidad constituye un medio universal para expresar sociabilidad e igualdad. El hecho de comer trasciende su aspecto nutritivo para revestir connotaciones sociales y ceremoniales, ya que la mesa es por excelencia el lugar del convival, y la comida una técnica simbólica, una metáfora de la socialidad intimista que establece esta comunión en los momentos festivos” 

Fotografía: David Florido 

Siempre hemos dicho que este momento también forma parte de la caza pero, al menos en mi caso, nunca le había puesto nombre: es la comensalidad y a esta parte esencial de la montería van dedicadas estas líneas, en una temporada condicionada por las necesarias limitaciones sanitarias, a las que nos tiene sometida esta innombrable pandemia. Echamos de menos los momentos de esa convivencia en jornadas, en las que no vivimos el sorteo, conociendo el puesto asignado por whatssap, medio por el cual nos envían la ubicación del punto de encuentro con nuestro postor, que nos lleva y nos recoge del puesto. El mismo que, si hay suerte, nos entrega un taco para que comamos en solitario durante la echada. Podremos tener suerte ese día en los lances pero, desgraciadamente, no habrá a quien contárselo y nos preguntamos: ¿es esto cazar? 

Pues esto es lo que hay, al menos este año. Siempre he dicho que los cazadores, sobre todo los rehaleros, somos resilientes y se nos caracteriza por la resistencia y la capacidad de adaptación a la adversidad. Si hemos sobrevivido a todas las normas hechas para acabar con la caza, cómo no vamos a sobrevivir a esto. Ahora bien, este año más que nunca estamos echando de menos nuestra comensalidad. Con esta reflexión os animo a superar el momento que estamos padeciendo y, a la vez, propongo que le demos el valor que tiene como ritual para que, cuando salgamos de ésta, no falte al empezar en ninguna montería, un plato de migas, un sorteo, el rezo a la Virgen, un viva España y un buen potaje en una mesa compartida al final de la jornada. La montería no es soltar perros y pegar tiros, es otra cosa gracias también a la comensalidad. 

Venare non est occidere 

Alfonso Aguado Puig 
Presidente de la Asociación Española de Rehalas.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Tortosa - Beceite: La cabra montés protagonista. Mi 18º artículo publicado en ABC de la Caza. 2 de noviembre 2020.

 

Plano original Pablo Capote

Edición impresa (Sevilla)

Edición impresa (Sevilla)

RUTA CINEGÉTICA

Tortosa-Beceite: la cabra montés, protagonista.
  • Dentro de este parque natural se encuentra situada La Reserva Nacional de Caza, que cuenta con 3.500 ejemplares.
    Monumento a la cabra montés, especie cinegética típica en los puertos de Tortosa-Beceite

Félix Sánchez Montes
Actualizado:02/11/2020

En esta entrega hemos incluido aproximadamente unas 42.000 hectáreas de los puertos de Tortosa-Beceite, que incluyen el Parque Natural de Los Puertos, el Parque Natural de Benifassà, la Reserva Natural Parcial de los Hayedos y la Reserva de la Biosfera de las Tierras del Ebro y las áreas de influencia de las mismas.

Dentro de este parque natural se encuentra situada La Reserva Nacional de Caza que, con 28.587 hectáreas, fue creada en 1966 con el objetivo principal de preservar la población de cabra montés, que en ese momento no alcanzaba los 500 ejemplares. En pocos años se llegó a albergar 4.000 cabras, de manera que en 1977 se volvió a abrir la caza selectiva a fin de regular la población. Entonces se inició un proceso de gestión con tres objetivos: adaptar la densidad de población a las posibilidades del hábitat, equilibrar la población por edades y por sexos, y mejorar la calidad de los trofeos. Actualmente la población de la reserva se puede considerar estabilizada con alrededor de unos 3.500 ejemplares.

El aprovechamiento cinegético sostenible (cuando obedece a un plan gestor), además de los beneficios medioambientales que conlleva, supone además una riqueza económica importante para los municipios del territorio de forma paralela a los beneficios indirectos como viajes, alojamiento, restauración, alquiler de vehículos, comercios, etcétera.

Situada en el extremo oriental del sistema Ibérico, la reserva se encuentra al este del río Ebro, orientado de noreste a suroeste. En el noreste se extiende por las sierras de Pàndols y de Caballos, y hacia el suroeste por los Puertos de Morella.

Dentro de la R.N.C. está permitida la caza selectiva de la cabra montés y las batidas de jabalíes, reservadas a los grupos de cazadores locales. También la caza de liebres, zorros, perdiz roja (escasa), paloma torcaz, zorzal común y charlo; no así el corzo (muy escaso), que no está incluido en los planes técnicos de caza de la R.N.C por el momento.
Flora variada

Los puertos de Tortosa-Beceite presentan una flora muy variada gracias a su complicada orografía, a la proximidad del Mediterráneo y a la diversidad de sus ecosistemas. En los cauces de los numerosos ríos que existen por la zona crecen chopos, sauces, fresnos o álamos, aunque el árbol predominante de la zona es el pino, representado con varias especies: pinos carrascos, negro y silvestre. Además, puede encontrarse otro arbolado como tejos, robles, encinas, coscojas, hayas, arces, serbales o acebos; y arbustos de pequeño porte como enebros, boj, sabinas, avellanos, brezos o espino negro también pueblan sus laderas.

En el norte de Castellón y sur de Tarragona, en hábitats muy específicos, se encuentra un endemismo vegetal de gran interés, el sauce de roca (Salix tarraconensis). Los habitantes de estas zonas han vivido tradicionalmente de la agricultura y la ganadería de subsistencia, pero también han aprovechado otros recursos que este entorno les ofrecía, como pueden ser la madera, las setas o la caza. Sin duda, es esta otra ruta que no podemos dejar de visitar por su riqueza cinegética, espectaculares paisajes y rica gastronomía.

                           Artículo en ABC de la Caza

El límite de la caza. Artículo de Pablo Ortega en ABC de la Caza. 2 de noviembre de 2020.


El límite de la caza

En los últimos años se está imponiendo el imparable y progresivo avance de una preocupante tendencia: la de la aceptación de la técnica sin restricciones.


Pablo Ortega
ARQUITECTO Y ESCRITOR Actualizado:02/11/2020

A finales de septiembre de este inolvidable año de la Covid-19 ha causado cierto revuelo en el mundillo cinegético un vídeo difundido en Instagram en el que un venado, que descansaba echado de los agotadores requerimientos del celo, es abatido a 429 metros de distancia. Casi en las mismas fechas y en la misma red, otro mediático cazador comentaba su foto junto a un buen venado con estas palabras: «600 metros era lo que nos separa y una vez más mi XXXXX (se refiere a la marca de rifle que le patrocina) cumplió». Pocos días más tarde, una de las más conocidas revistas del sector anunciaba con mayúsculas y como gran suceso lo siguiente: «Caza tras un duro rececho un bonito ciervo con un disparo a 400 metros».

Los tres casos mencionados no pueden –aunque uno quisiera– ser reducidos a hechos aislados o anécdotas sin relevancia, sino que constituyen muestras claras del imparable y progresivo avance de una preocupante tendencia que parece estarse imponiendo en los últimos años en la caza: la de la aceptación de la técnica sin limitaciones. A la difusión de esa tendencia no son ajenos algunos de los más influyentes canales de televisión y revistas del mundo cinegético –en cuyas fachadas ondean las hoy ineludibles banderas de la ética venatoria y de la conservación– que alojan con creciente frecuencia espacios en los que se promociona y exalta la «caza» a distancias de moderno francotirador militar. (Al redactar estas líneas me llegan, por ejemplo, noticias de un programa en el que se pretende realizar, para exhibirla luego, la «proeza» de abatir un arruí a 1.200 metros).

Debería ser innecesario tener que salir a recordar que no se puede considerar caza el abate de un animal desde tan lejos que no se siente amenazado y, por tanto, no despliega sus instintos y mecanismos de defensa, pues la caza es precisamente el juego para vencerlos, juego en el que unas veces debe poder ganar el cazador y otras la posible presa. Si el primero recurre a los apabullantes medios técnicos de que dispone, no hay juego que valga. O, dicho en palabras de nuestro mayor filósofo: «La superioridad del cazador sobre la pieza no puede ser absoluta si ha de haber caza». En la jornada de rececho a la que puso remate el vídeo mencionado en primer lugar y una vez agotados los recursos del cazador para recortar la suficiente distancia al animal, ¿no habría sido más correcto, en vez de recurrir a la ingeniería óptica y balística para inclinar definitivamente la balanza, reconocerle al venado que ese día –al escoger, merced a su instinto o inteligencia, un lugar para su reposo desde el que evitaba cualquier peligro en un radio de 400 metros– había ganado la partida y retirarse? Incluso la mirada sencilla pero sagaz de alguien como Juan Lobón percibe la diferencia entre caza y tiro: «La puntería que arregla lo que el cazador lleva estropeado, no es mérito sino un recurso. ¿Para qué hace falta puntería cuando uno sabe arrimarse al animal hasta tenerlo a cascaporro? Lo de cazador es eso, arrimarse al animal avisado y quedarse con él, con la escopeta o a bocados».

La caza, un actividad ancestral - ABC

Abusar de las ventajas nunca fue elegante. Si la caza, en pleno siglo XXI, es despojada de sus necesarios componentes de fair-play y deportividad, queda condenada a una actividad de muy difícil defensa. Y, en mi opinión, en el intenso debate que se ha producido entre aficionados, no se ha desplegado una sola razón sólida que justifique la reciente moda de dejar de ser cazador a la antigua para convertirse en sniper. Tan solo se ha recurrido a la vieja táctica de la confusión, mezclando en confuso revoltijo dos argumentos: por un lado, el muy socorrido relativismo de que cada cual haga lo que quiera mientras no esté prohibido por la ley, sin darse cuenta de que el inútil empeño de defender lo inaceptable ante unos contemporáneos mayoritariamente incapaces de matices y distingos en este negocio llevará con toda probabilidad al irremediable fin de lo aceptable; y, por otro, el de la evidente dificultad de establecer límites perfilados en cualquier asunto que con la ética tenga que ver. ¿Por qué no es admisible abatir un venado a 429 metros y sí, por ejemplo, a 180? ¿Y por qué va a ser válido cazar jabalíes de noche con un moderno y luminoso visor y no con un térmico? ¿Es la solución volver al arco, si para un indio yanomami un moderno «poleas» representa ya un enorme salto de tecnología y capacidad mortífera? Y uno, al sentirse muy solo en la intemperie de una afición vapuleada, no tiene más remedio que acudir a los maestros en busca de un consolador cobijo que tarda poco en encontrar:

«El hombre […] podría aniquilar de modo fulminante y facilísimo la mayor parte de las especies animales, por lo menos precisamente esas que se complace en cazar. Lejos de hacer esto, contiene su poder destructor, lo limita y regula […]; y, sobre todo, en el trato venatorio con ellas les deja, en efecto, su juego. […] De suerte que si el hombre desea cazar no tiene más remedio, quiera o no, que hacer esa concesión al animal. […] Si no lo hiciera, no solo destruiría a los animales, sino que destruiría, de paso, el cazar mismo que le ilusiona. Hay pues en la caza como deporte una libérrima renuncia del hombre a la supremacía de su humanidad».

Han pasado casi ochenta años desde que Ortega escribiera estas líneas, que para algunos de nosotros siguen plenamente vigentes, y exactamente medio siglo desde que Delibes, navegando a su estela, redactara un párrafo también hoy de plena actualidad:

«Porque en asuntos de caza, el dilema es claro como el agua: o aceptamos la incorporación de la técnica a la caza y se va todo a hacer puñetas o impedimos a cualquier precio que la técnica invada el campo de los deportes naturales. No hay más. Hemos de convencernos de una cosa: la irrupción de la técnica en el campo y su aplicación a la caza nos conducirán inevitablemente a su destrucción».

Aun así, el asunto no es fácil. Un buen ejemplo puede ser la caza del corzo con reclamo, una modalidad tradicional en muchos países y que exige del cazador saber elegir el emplazamiento adecuado, alcanzarlo en silencio, taparse el aire... Y exige incluso práctica y arte para reproducir con suficiente fidelidad las distintas llamadas del corzo. Así vista, y aunque muchos le encontrarían peros, se trataría de una modalidad de caza aceptable. La barrera, sin embargo, se traspasaría en el momento en que el reclamo bucal fuera sustituido por una grabación electrónica. Todo muy relativo y difuso pues.

El animal y la propia conciencia

No hace falta profundizar mucho más para llegar a la conclusión de que el límite que da título a este artículo es inevitablemente variable y debe establecerlo cada uno en cada ocasión. Precisamente quizás en esto esté la gracia del reto que ante el aficionado se abre en toda nueva jornada de caza: él, solo en el monte, frente al animal y su propia conciencia. Pero apoyarse en la dificultad de establecer una raya en la distancia de tiro aceptable y adecuada para así defender que abatir un desprevenido venado tumbado a más de 400 metros es una acción cinegética válida, resulta tan capcioso como mantener que no hay diferencia entre una bofetada y una palmada cariñosa en una mejilla argumentando que en ambos casos se trata del contacto de la mano de uno con la epidermis del otro y es imposible fijar el límite objetivo de intensidad en el contacto que las diferencia. El que quiera tirar al blanco, tiene sin duda derecho de hacerlo. Lo que parece más dudoso es que sea aceptable realizar esa práctica sobre seres vivos. Una mayoría de nuestros contemporáneos, queramos verlo o no, nunca lo entenderá ni considerará éticamente válido. Y yo, que soy cazador hasta las cachas, tampoco.

Corren malos vientos para la caza en una sociedad posmoderna que juzga frívolamente cualquier asunto por la mera apariencia de una imagen en las redes sociales y, ajena a la verdad de la Naturaleza, inventa un mundo que no es. Si las acciones que han motivado la redacción de este artículo han provocado rechazo en un buen número de cazadores, ¿cuál no será el impacto que, si siguen proliferando, tendrán en la percepción general de la caza y, por tanto, en su futuro?

El Manifiesto de la Montería, revisado. Artículo de Paco León en ABC de la Caza, con una de mis fotografías. 2 de noviembre de 2020.


El Manifiesto de la Montería, revisado

Las actualizaciones inciden en aumentar la seguridad y en evitar malas prácticas que han abundado en los últimos tiempos

Paco LeónActualizado:02/11/2020

Fotografía de Félix Sánchez Montes.

En este noviembre que entra, inmerso en un otoño optimista tan solo para nuestros campos, y ya de lleno en la temporada de caza más atípica que recordaremos, verá la luz la revisión del Manifiesto de la Montería.

El Manifiesto de la Montería es un compendio de recomendaciones que vienen a resumir los ingredientes imprescindibles para montear como mandan los cánones. Estas recomendaciones están dirigidas a organizadores, monteros y rehalas. Entre ellas encontramos referencias a la seguridad, actitud ante la montería, respeto y atención a las recovas y al capitán, comportamiento en el puesto, etcétera. Recomendaciones que no por ser pautas habituales o básicas han de caer en desuso, sino que por el contrario debemos repetir como un mantra.

Surgió en un momento en el que comenzó a preocupar, tal como dice el propio texto en la declaración preliminar, el riesgo de devaluación de los principios tradicionales que dieron secularmente a la montería su singularidad y carácter. Los autores fueron Pedro González de Castejón, el marqués de Valdueza y mi padre, Francisco León Jiménez, quien además redactó el texto una vez consensuado. El manifiesto fue firmado en octubre de 1994 por la Delegación Española del Consejo Internacional de la Caza (CIC), la Real Federación Española de Caza, la Junta Nacional de Homologación de Trofeos de Caza y el Real Club de Monteros.

Un cuarto de siglo

La ética del cazador es y ha de ser plenamente personal. Sin embargo, al ser la montería la modalidad de caza más social y por tratarse de una caza en equipo, adquiere aún más importancia. Sin duda el Manifiesto de la Montería muestra la senda correcta y sensata hacia una montería ética y segura, y lo hace de la mano de los propios monteros en base a la experiencia y tradición de siglos de historia.

El pasado año, coincidiendo con el XXV aniversario del texto, se creó una mesa de trabajo para revisar y actualizar el manifiesto. Esto se hizo siguiendo el espíritu del mismo, que insta a la participación de los cazadores a vigilar las prácticas monteras y además reconoce que la montería puede evolucionar junto a sus circunstancias. Tuve el enorme honor de participar en dicha mesa. Si bien el manifiesto siempre ha sorprendido en su relectura por lo sencillo, completo y lo apropiado de cada uno de sus puntos, se han añadido varias recomendaciones y puntualizaciones referentes sobre todo a la seguridad y a incidir sobre la necesidad de evitar ciertas malas prácticas que han abundado en los últimos tiempos. También se ha introducido una diferenciación entre tipos de rehalas.

El Manifiesto de la Montería ha sido y debe seguir siendo la Carta Magna de los monteros. Creo firmemente que cada montero debería releerlo al comienzo de cada temporada e incluso se debería dar un ejemplar a cada participante en toda junta montera. Sería muy conveniente asimismo que cada joven morralero lo conozca en profundidad antes de su noviazgo y la obtención de su título de montero. Este manifiesto pertenece a todos los monteros y debe ser su obligación, tal como indica el texto en su declaración final, el promoverlo, solicitar su adopción, mantenerlo y fomentarlo.

El Manifiesto de la Montería revisado será presentado, editado (con ilustraciones de Barca) y difundido por Mutuasport durante el mes de noviembre.

domingo, 1 de noviembre de 2020

¿Cómo afecta a la caza el nuevo Estado de Alarma?. Artículo de Jaime Valladolid. 26 octubre 2020.



Octubre 26, 2020

El pasado 25 de octubre de 2020 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el Real Decreto 926/2020, de 25 de octubre, por el que se declara el estado de alarma para contener la propagación de infecciones causadas por el SARS-Cov-2.

Entre las restricciones impuestas por el Gobierno Central es preciso destacar dos grandes bloques:

1.- Las que son de obligado cumplimiento para todos los ciudadanos de España, con independencia de la comunidad autónoma en la que residan:

“1. Durante el periodo comprendido entre las 23:00 y las 6:00 horas, las personas únicamente podrán circular por las vías o espacios de uso público para la realización de las siguientes actividades:

a) Adquisición de medicamentos, productos sanitarios y otros bienes de primera necesidad.

b) Asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios.

c) Asistencia a centros de atención veterinaria por motivos de urgencia.

d) Cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales, institucionales o legales.

e) Retorno al lugar de residencia habitual tras realizar algunas de las actividades previstas en este apartado.

f) Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.

g) Por causa de fuerza mayor o situación de necesidad.

h) Cualquier otra actividad de análoga naturaleza, debidamente acreditada.

i) Repostaje en gasolineras o estaciones de servicio, cuando resulte necesario para la realización de las actividades previstas en los párrafos anteriores”.

En todo caso, las comunidades autónomas podrán determinar, en su ámbito territorial, que la hora de comienzo de la limitación prevista en este artículo sea entre las 22:00 y las 00:00 horas y la hora de finalización de dicha limitación sea entre las 5:00 y las 7:00 horas.

2.- Las que son de obligado cumplimiento única y exclusivamente para los ciudadanos residentes en las comunidades autónomas que hayan decidido la imposición de alguna/s o todas las siguientes restricciones:
2.1.- Limitación de la entrada y salida en las comunidades autónomas y ciudades con Estatuto de autonomía.

“1.- Se restringe la entrada y salida de personas del territorio de cada comunidad autónoma y de cada ciudad con Estatuto de autonomía salvo para aquellos desplazamientos, adecuadamente justificados, que se produzcan por alguno de los siguientes motivos:

a) Asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios.

b) Cumplimiento de obligaciones laborales, profesionales, empresariales, institucionales o legales.

c) Asistencia a centros universitarios, docentes y educativos, incluidas las escuelas de educación infantil.

d) Retorno al lugar de residencia habitual o familiar.

e) Asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables.

f) Desplazamiento a entidades financieras y de seguros o estaciones de repostaje en territorios limítrofes.

g) Actuaciones requeridas o urgentes ante los órganos públicos, judiciales o notariales.

h) Renovaciones de permisos y documentación oficial, así como otros trámites administrativos inaplazables.

i) Realización de exámenes o pruebas oficiales inaplazables.

j) Por causa de fuerza mayor o situación de necesidad.

k) Cualquier otra actividad de análoga naturaleza, debidamente acreditada.

2.- Sin perjuicio de lo previsto en el apartado anterior, las comunidades autónomas podrán, adicionalmente, limitar la entrada y salida de personas en ámbitos territoriales de carácter geográficamente inferior a la comunidad autónoma y ciudad con Estatuto de autonomía, con las excepciones previstas en el apartado anterior.

3.- No estará sometida a restricción alguna la circulación en tránsito a través de los ámbitos territoriales en que resulten de aplicación las limitaciones previstas en este artículo”.
2.2.- LIMITACIÓN DE LA PERMANENCIA DE GRUPOS DE PERSONAS EN ESPACIOS PÚBLICOS Y PRIVADOS.

“1. La permanencia de grupos de personas en espacios de uso público, tanto cerrados como al aire libre, quedará condicionada a que no se supere el número máximo de seis personas, salvo que se trate de convivientes y sin perjuicio de las excepciones que se establezcan en relación a dependencias, instalaciones y establecimientos abiertos al público. La permanencia de grupos de personas en espacios de uso privado quedará condicionada a que no se supere el número máximo de seis personas, salvo que se trate de convivientes.

En el caso de las agrupaciones en que se incluyan tanto personas convivientes como personas no convivientes, el número máximo a que se refiere el párrafo anterior será de seis personas.

2. La autoridad competente delegada correspondiente podrá determinar, en su ámbito territorial, a la vista de la evolución de los indicadores sanitarios, epidemiológicos, sociales, económicos y de movilidad, previa comunicación al Ministerio de Sanidad y de acuerdo con lo previsto en el artículo 13, que el número máximo a que se refiere el apartado anterior sea inferior a seis personas, salvo que se trate de convivientes.

Asimismo, de acuerdo con lo previsto en el artículo 10, las autoridades competentes delegadas podrán, en su ámbito territorial, establecer excepciones respecto a personas menores o dependientes, así como cualquier otra flexibilización de la limitación prevista en este artículo.

3. Las reuniones en lugares de tránsito público y las manifestaciones realizadas en ejercicio del derecho fundamental regulado en el artículo 21 de la Constitución podrán limitarse, condicionarse o prohibirse cuando en la previa comunicación presentada por los promotores no quede garantizada la distancia personal necesaria para impedir los contagios.

4. No estarán incluidas en la limitación prevista en este artículo las actividades laborales e institucionales ni aquellas para las que se establezcan medidas específicas en la normativa aplicable”.

En todo caso, las comunidades autónomas podrán flexibilizar, modular e incluso suspender estas restricciones cuando así lo consideren oportuno.

¿Cómo afecta a la caza la declaración de este nuevo estado de alarma?

1.- Durante el periodo comprendido entre las 23:00 y las 6:00 horas, ningún cazador de España puede circular por las vías o espacios de uso público para ir de caza. Pero mucho cuidado, porque las comunidades autónomas pueden adelantar o atrasar una hora este periodo de limitación de movimientos.

2.- La imposición de restricciones relativas a la limitación de la entrada y salida de comunidades autónomas u otros ámbitos territoriales de carácter geográficamente inferior (confinamientos regionales, por municipios, barrios o áreas) será competencia de las comunidades autónomas. Algunas, como La Rioja o Navarra, ya se encuentran perimetralmente confinadas; mientras otras, como Aragón, ya han anunciado que lo acordarán en las próximas horas. Por lo tanto, serán las comunidades autónomas las que determinarán si este tipo de desplazamientos se siguen permitiendo o se restringen. No obstante, para el caso de confinamientos autonómicos, provinciales o locales, los desplazamientos para practicar la actividad cinegética no se encuentran entre las salvedades incluidas en el listado de este Real Decreto.

3.- Del mismo modo, la imposición de restricciones relativas a la limitación de la permanencia de grupos de personas en espacios públicos y privados también será competencia de las comunidades autónomas.

¿Cuánto tiempo durará este nuevo Estado de Alarma?

El Gobierno Central ha anunciado que su intención es que se extienda hasta el 9 de mayo de 2021, por lo que afectaría a toda la temporada de caza y al periodo hábil de otras especies, como por ejemplo el corzo. No obstante lo anterior, la última palabra la tendrá el Congreso de los Diputados, que deberá refrendarlo cada 15 días.

En todo caso, como se ha expuesto anteriormente, las comunidades autónomas podrán flexibilizar, modular e incluso suspender estas restricciones cuando así lo consideren oportuno.

sábado, 31 de octubre de 2020

La caza enferma de covid. Artículo publicado en eldiadevalladolid.com. 31 de octubre 2020.


El movimiento comercial que genera caerá un 30% y el mundo rural reclama que sea declarada actividad esencial por los importantes perjuicios que causaría su paralización.
M. H. (SPC)


La caza no está demasiado bien vista por determinados sectores de la sociedad, sobre todo por aquellos más desconocedores de la realidad del campo. Sin embargo, cada vez hay más conciencia de que la actividad cinegética es imprescindible por varias razones, como el control de poblaciones, la conservación de especies protegidas y, evidentemente, porque fija población y genera renta para los habitantes de un mundo rural que no anda precisamente sobrado en ese sentido. El Informe de Impacto Económico y Social de la Caza en España, elaborado por la consultora Deloitte para la Fundación Artemisan en 2018, recoge que este sector supone el 0,3% del PIB, genera alrededor de 187.000 puestos de trabajo en España y cuenta con una inversión privada de cerca de 290 millones de euros.

Pero como actividad económica que es, la caza tampoco se ha librado de los efectos negativos de la pandemia. Artemisan considera que la nueva temporada general, que comienza a lo largo del mes de octubre en las diferentes comunidades autónomas, puede registrar un 30 % menos de movimiento comercial. Además, el presidente de la Fundación Artemisan, José Luis López-Schummer, añade que prácticamente se perderá el 100% de cazadores extranjeros que todos los años venían a nuestro país a disfrutar de modalidades como el ojeo de perdiz, la montería tradicional española o los recechos de cabra montés, entre otros. Eso supondrá no solo un grave perjuicio económico para los gestores sino, asimismo, una pérdida en la economía de los pueblos en los que este turismo aportaba importantes ingresos, en empleos directos y en un importante complemento de renta para miles de españoles.

Pero para López-Schummer el problema no es solo económico, sino que la disminución de la actividad sin duda generaría un incremento exponencial de las poblaciones de especies cinegéticas que, en consecuencia, podrían provocar daños muy graves al medio natural y aumentarían los daños a la agricultura y los accidentes de tráfico, sin olvidar las posibles repercusiones en la sanidad humana y animal. En cuanto a los estropicios en los cultivos y los siniestros en carretera, ya durante el estado de alarma que abarcó casi toda la primavera se notaron los perjuicios para los agricultores y el aumento de atropellos, ambas cosas debidas sobre todo, aunque no solo, a los jabalíes. Todo ello llevó incluso a la declaración de emergencia cinegética en diferentes zonas y a la autorización de controles poblaciones durante el propio estado de alarma en prácticamente todas las Comunidades Autónomas. El presidente de Artemisan considera «imprescindible que se tome nota de lo ocurrido para evitar situaciones similares en el futuro, entendiendo el control de especies como actividad esencial si se diese un nuevo contexto de confinamiento».

En carne propia

Esta crisis se está traduciendo también en importantes pérdidas para el sector de la venta de carne de caza. La paralización durante el confinamiento de la actividad en establecimientos hosteleros les ha afectado, ya que el consumo doméstico en España es casi inexistente. Pero Jaime Hurtado, gerente de la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza (ASICCAZA), explica que lo que realmente les ha hecho daño ha sido el tremendo bajón en la exportaciones. El 90% de la carne de caza española se marcha a centroeuropa y el parón económico que también se ha experimentado allí ha repercutido mucho.


El inicio de la crisis sanitaria, en marzo, les pilló con la temporada de caza recién terminada y las cámaras llenas de canales a las que el sector no pudo dar salida. En consecuencia, actualmente los precios están por los suelos (hasta el punto de que en la Lonja Agropecuaria de Extremadura, una de las dos que maneja carne de caza en toda España, este producto no ha cotizado recientemente). A esto se ha unido que en Alemania, donde la gente sí come caza en casa, se han detectado ya más de 70 casos de peste porcina africana en jabalíes, con lo cual la demanda ha bajado aún más.

Ha bajado hasta el punto de que se están suspendiendo monterías porque sin poder vender la carne de los animales que se abaten la rentabilidad mengua o directamente desaparece, aclara Hurtado. Además, el confinamiento que sufrió Madrid en fechas recientes sumó un nuevo problema, ya que los habitantes de esta ciudad copan entre el 20% y el 30% de los puestos de las monterías de toda España. Eso sin contar con que el nuevo estado de alarma puede traer restricciones de movilidad entre regiones. Y si no se caza, se va a generar un enorme problema para los ecosistemas, la seguridad vial, la sanidad (zoonosis)… «Nos tienen que dejar cazar por el bien de la sociedad», reclama el gerente de ASICCAZA.

En ese sentido, 67 entidades representativas del mundo rural le han hecho llegar una carta al presidente del Gobierno demandando que la caza sea declarada actividad esencial y que, en consecuencia, se incluyan los desplazamiento de los cazadores entre las excepciones ante posibles confinamientos. El escrito -que va acompañado de un informe técnico del catedrático de Sanidad Animal e investigador del Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC) Christian Gortázar- recuerda los posibles efectos que tendría la paralización de la caza en algunas zonas de España cuando acaba de comenzar la nueva temporada. «Ocasionarán, sin duda, superpoblación de algunas especies (conejos, corzos, ciervos, cabras hispánica, jabalíes…) con consecuencias ambientales, económicas, de salud pública y de sanidad animal nefastas para España».


Hacen hincapié en el jabalí: «crece de forma exponencial» y la reducción de su caza «supondría que en el año 2021 nos podríamos encontrar con un incremento sin precedentes de la población española de esta especie en varios cientos de miles de ejemplares, verdaderamente difíciles de controlar en años venideros, y que pondrían en grave peligro las cabañas ganaderas y los cultivos agrícolas».

La carta recuerda también al presidente del Gobierno que la actividad cinegética, por sus características propias y las condiciones en que se desarrolla, no crea una situación de riesgo en la transmisión del coronavirus.

Entre las entidades que apoyan el documento se encuentran las organizaciones profesionales agrarias más representativas (ASAJA, UPA y COAG), ASSICAZA, la Real Federación Española de Caza (RFEC) o la Interprofesional del Porcino de Capa blanca (INTERPORC).

Parques nacionales

Si el Gobierno no da marcha atrás, el próximo 5 de diciembre entrará en vigor la Ley 30/2014 de Parques Nacionales, que prohíbe la caza en estos espacios. Cuando se debatió, hace dos años, la cuestión en el senado, el PP expuso que esta restricción podría llegar a costar 320 millones de euros a los españoles, sin contar con los gastos derivados del control poblacional que habrían de asumir las administraciones públicas, en vez de cobrar por que los cazadores les hagan el trabajo.

Los parque nacionales suelen encontrarse en áreas despobladas y deprimidas, la España vaciada con la que tanto se les llena la boca a los políticos. Muchas de las poblaciones de estas zonas tienen en la caza su recurso fundamental, si no el único. Impedir que cazadores de toda España (y del extranjero en muchos casos) paguen por cazar, se alojen, coman en restaurantes y compren productos de la zona puede apuntillar a muchos pueblos.

La Reserva Regional de Caza de Riaño (León) ilustra muy bien esta realidad. Tres de sus cuarteles (Picos, Valdeón y Oseja) coinciden en el espacio con el Parque Nacional de Picos de Europa. La montaña oriental leonesa, despoblada y con escasos recursos económicos, recibe cada año muchos miles de euros por la subasta de los permisos de caza de esta reserva, pero estos tres cuarteles ahora van a perder esos euros y los que dejan los aficionados que se desplazan hasta allí fuera de la temporada alta de turismo rural.