martes, 12 de junio de 2018

Mañuelas, 8 diciembre de 1973. Una montería con final trágico.



Ha venido a mi recuerdo un suceso luctuoso que jamás he olvidado, pues estaba presente ese día monteando al lado de mi tío Lalo, ocurrió en esta finca el 8 de diciembre de 1973.
Antonio Gracia "Antoñuelo", "EL Corcheta",' era el perrero de la rehala de Pepe Ortiz, un famoso rehalero cordobés que tenía unos podencos puros remendados muy buenos. Un día aciago, monteando en esta finca ocurrió la desgracia; sus perros estaban llegando a una armada, en uno de cuyos puestos había un chaval joven e inexperto, que había visto salir zorreados de un pegote de monte dos cochinos a los que no dio tiempo a tirar al estar muy tapados. 

Vio moverse otra vez el ramaje del manchon y pensó el joven que esta vez no se la iba a pegar el cochino. Disparó al bulto, pero el que estaba al final de la trayectoria de la bala era "Antoñuelo", que fué un hombre de andar despacio por la sierra, cuando monteaba, dejando que los perros trabajaran, siguiendo lo que dijo otro celebre perrero, colega suyo ... "Montear es fumar. Lo demás es tronchar jaras".

La bala le alcanzó en el pecho y cayó al suelo gravemente herido. Lo peor del suceso es que al escuchar sus fieles podencos el grito de dolor de su perrero, hicieron un cerco en torno suyo y allí no había quien se arrimara porque se lo comían. Esto me lo contaron personalmente y con lagrimas en los ojos. Tuvieron que venir los perreros mas expertos que estaban monteando la finca por otras zonas y entre todos y con mucho tacto ir agarrando los perros de "El Corcheta". Cuando llegaron al cuerpo ya era cadaver.

Su cuerpo descansa en el cementerio de la Venta del Charco, muy cerca de Cardeña, en Córdoba. Descanse en paz.

Aquí os pongo un recorte que tengo guardado desde entonces, es de un año después ....





No quería dejar dormir entre mis papeles estos documentos para mostrar mi respeto por quienes sin su aportación no existiría la montería, los rehaleros.

*Si quereis ampliar este suceso viene reflejado en "El gran libro de las rehalas" de mi paisano y amigo Mariano Aguayo.

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