lunes, 16 de noviembre de 2020

Crónica Herdade Monte do Lobo. Monterías y Ganchos Entre Amigos. 12 diciembre 2019.

 

Montería: Herdade Monte do Lobo 
Organización: Monterías y Ganchos Entre Amigos 
Finca: Monte do Lobo 
Mancha: Pinar 
Fecha: 12 diciembre 2019 
Localidad: Portugal 
Puestos: 7 
Rehalas: 7 
Cupo: 4 Jabalíes 
Reses abatidas: 1 Venado (Bronce) y 42 Jabalíes (21 Navajeros, algunos medallables). 
Tipo Finca: Cerrada 

12 de diciembre, monteábamos el Pinar de Montelobo. Amanecía una mañana fría y un poco gris. Desde el día antes esperábamos con muchas ganas la mañana del 12 de diciembre, junto algunos amigos. 

En la cena dábamos algunos avances de lo que se podría abatir, que después confirmamos que en poco nos equivocábamos. Nos esperaba un pabellón de caza perfectamente decorado y un suculento desayuno al más puro estilo alentejano. 

Siete fueron los afortunados que pudieron disfrutar de los lances que tenía reservado el Pinar de Montelobo. En el sorteo ya explicaba el joven orgánico Juan Carlos la calidad y cantidad que allí había. 

Una vez efectuado se colocaron las siete posturas cada una acompañada de su secretario. A las 10.30 abrieron los portones de las 7 rehalas que batirían la mancha que tardaron un poco en dar con los primeros encames. 

Con las primeras ladras empezaron a verse algunos venados y ciervas y poco más tarde comenzó el tiroteo. Mientras avanzaba la mañana no cesaban los tiros lo que se palpaba era que los puestos elegían bien los lances porque escuchábamos como muchas ladras se perdían en el interior del pinar. 

Aunque costaba mucho llevar los grandes guarros a los puestos y en más de una ocasión algunos de los perros salían malheridos. 

Cerca de las 13:00 de la tarde se daba por concluida la jornada y las rehalas regresaban a la suelta sin dejar de echar guarros de la mancha. Una vez puestos de nuevo en el pabellón se les ofreció un aperitivo para pasar a la comida que nos preparaba nuestra amiga Patricia. La cara de felicidad se veía en todos nuestros amigo que no querían separarse de allí hasta que no se terminó el cuadro de caza. 

Para terminar con 42 jabalíes y de ellos 13 bocas de 6 cm. para arriba y 8 de 4 cm. a 6 cm. Un total de 21 bocas donde varias se llevarán el metal. 

No sabríamos cuál de los 7 puestos destacar, ya que todos disfrutaron de muchos lances, acertando gran número de ellos. 

Para terminar agradecer la confianza demostrada por los monteros. A nuestros secretarios y amigos por su labor y esfuerzo a la hora de la recogida. A la guardería que cuida aquello como suyo y a la propiedad por darnos la oportunidad de gestionar dicha finca. 

Pero si a alguien hay que agradecer la enorme labor realizada es a las 7 rehalas que batieron la mancha, haciendo todo aquel trozo de monte qje se le pedía, dejándose la piel y la de sus guerreros, muchas gracias a todos. 

Crónica: Monterías y Ganchos Entre Amigos.
























domingo, 15 de noviembre de 2020

Los lobos destrozan y devoran a un perro de caza en A Coruña. Publicado en Club de Caza. 14 noviembre 2020.

 Fuente: Club de Caza


Este perro estaba cazando conejos en el coto de Mazaricos, en A Coruña. El jueves no volvió junto a su dueño, que no dejó de buscarlo hasta que lo encontró al día siguiente, despedazado. Los lobos solo han dejado la cabeza.

Una terrible imagen, pero que debe ser mostrada para que la sociedad conozca el terrible problema que sufren los cazadores de la zona. Este perro cruzado encontró una muerte injusta a manos de los lobos que están sembrando el pánico en el área costera del suroeste de A Coruña.

Nueve perros devorados en lo que va de temporada

Ayer mismo informábamos del ataque a un beagle en un coto colindante a Mazaricos. Concretamente en Carnota. Django es un perro de caza de tres años que ya ha sufrido las dentelladas de los lobos dos veces. Tras este último ataque, su propietario asegura que no podrá volver a pisar el monte. El can ha quedado traumatizado.

Pulsa en la siguiente imagen para conocer la historia de este Beagle y cómo logró salvar la vida cuando los lobos ya lo tenían en sus fauces:


sábado, 14 de noviembre de 2020

Demagogia y cinegética. Artículo de José Ignacio Hercé Álvarez en El Cierre Digital. 13 de noviembre 2020.

 Fuente: El Cierre Digital


Si hay una tradición de nuestro país contra la que se ha vertido más demagogia barata ha sido y es, sin duda, será la caza. Porque da juego para todo lo relacionado con ella, política, economía, literatura, sociedad……razón está por la que siempre se ha visto sobrevolada por una demagogia fácil de la mano de los sectores más reaccionarios y casposos de nuestra sociedad y que están permanentemente en contra de nuestras más arraigadas tradiciones y evidentemente, no me estoy refiriendo precisamente a la derecha política….

Ahora bien, tampoco voy a caer en el lado contrario, utilizando la demagogia para defenderla, es más, ni siquiera voy a hacerlo porque no lo necesita, lo hace por si sola como iremos viendo mientras desgranamos este artículo. Evidentemente nos vamos a alejar del sí o no a la caza como “principio” porque eso no es cuestionable, si te gusta pues te gusta y sino pues no, y ambas posturas son absolutamente admisibles, pero siempre que la defensa de esos principios se realice dentro del respeto tanto por parte de los unos como de los otros.

Otra cosa es cuando, obviando sus valores intrínsecos y extrínsecos, la caza se utiliza como arma arrojadiza contra determinados colectivos en aras de intereses de la más variada índole, aunque todos ellos dirigidos en la misma dirección, la de estigmatizar una tradición fuertemente arraigada en nuestro pueblo pese a quien pese y para ello, no dudan en utilizar ese “arte” que tan bien manejan y que ya anunciaba en mi anterior artículo dedicado a la tauromaquia, la demagogia.

Porque demagogia es decir que la caza la practican solo los ricos. ¡Como se ve que estos ilustrados no están por el campo en época de caza a las seis de la mañana…! si lo hicieran ya me dirían cuantos banqueros ven por allí…Verían a agricultores, fontaneros, camareros, funcionarios, comerciantes, dependientes y si, también algún que otro banquero o cualquiera de aquellas personas que ellos llaman “ricos” que también tienen afición, pero, sobre todo, encontraran gente del pueblo, de esa que ellos tanto dicen defender.

Porque amigos, demagogia es identificar la caza con imágenes como las ofrecidas en redes sociales o películas tipo “Los Santos Inocentes”, basada en la obra del gran escritor y cazador Miguel Delibes, porque gracias a la caza muchos pueblos de nuestra España han podido sobrevivir, porque en la posguerra muchos de ellos tuvieron luz y agua corriente antes que los demás gracias a ella, porque son miles y miles de puestos de trabajo fijos y eventuales los que se crean anualmente gracias a esta actividad, porque en muchos de municipios los agricultores sacan más de la caza que de la propia agricultura, porque si no fuera por la caza muchas de esos campos no estarían tan cuidados y porque, más que les pese, en buena parte la caza ha sido uno de los principales causantes de la salida de nuestro mundo rural de esa España profunda que se refleja en obras como la mencionada anteriormente.

Porque demagogia es no reconocer el efecto económico directo, indirecto e inducido de la caza en nuestro país que, según el informe “Impacto Económico y Social de la caza en España” realizado por Deloitte para la Fundación ARTEMISAN en 2.018 era de 6.457 millones de euros y que emplea a más de 187.000 personas, con lo que la caza representaría el 0,3 % de nuestro PIB. Pero nos no quedemos solo aquí, estos euros no se gastan solo en cazar, no amigos no. Se gastan en la ropa de caza, en las armas, en las balas, en los restaurantes, en los hoteles, en salarios fijos y eventuales, en la gasolina para ir a cazar, en las licencias de caza, en los impuestos a los cotos, en los impuestos a los ayuntamientos, en los pagos de arrendamientos a los agricultores y mucho más…porque además la caza es un motor para evitar el despoblamiento rural. Sumemos todas estas familias que directa o indirectamente viven de alguna manera de la caza y que alguien me diga que si no reconocer esto es demagogia o no.

Demagogia es decir que se caza por el ansia de matar, porque ya no se caza para comer. Es cierto que ya no se caza para comer, pero la caza si se come y si no que se lo digan a la Asociación Interprofesional de la Carne de Caza (ASICCAZA) que agrupa a los productores e industriales del sector de la carne de caza silvestre de nuestro país y que se dedica a la revalorizar esta carne y promocionar su consumo dentro y fuera de nuestras fronteras. Según estudios realizados, cerca del 30 % de los españoles declaran haber comido carne de carne de caza al menos una vez al año y casi el 50 % de los llamados gourmets. ¿Quién no ha comido alguna vez conejo, perdiz, venado o jabalí? Es un mercado en alza consecuencia de la caza y del que igualmente dependen muchas familias, así como un sector económico a tener cada vez más en cuenta.

Porque demagogia es no considerar al cazador como conservacionista, cosa ilógica, aunque solo fuera por propio interés. Esta terrible pandemia ha puesto de relieve la importancia de la caza como elemento de control y gestión de las especies cinegéticas ya que, al no haber cazadores, nuestros pueblos, ciudades, carreteras, campos, se han visto invadidos por jabalíes, conejos, corzos… que en muchos casos han causado cuantiosos daños a la agricultura, accidentes de tráfico, etc. Porque ya no hay predadores naturales y alguien tiene que hace esa labor y nadie mejor que los cazadores. Y nadie mejor porque ellos tienen que haber pasado en muchos casos un examen de cazador, porque en los cotos se caza conforme a un plan técnico de caza que aprueba la administración y porque, como decíamos antes, aunque solo sea por egoísmo, el cazador no va a acabar con el sustento de su afición.


Porque es demagogia no reconocer que el cazador ha contribuido con sus pagos al estado en forma de licencias, impuestos, tasas, etc., a la creación y mantenimiento de nuestros más emblemáticos espacios naturales protegidos como Doñana que antes fue el Coto Nacional de Caza. Porque poca gente conoce y ama el campo y a sus animales como los cazadores, un cazador jamás disparara a una especie protegida a sabiendas y que si lo hace es consciente de que será repudiado por el resto de sus compañeros porque a ese personaje ciertamente no se le considera un cazador. Yo he sido testigo de cómo - entre los aplausos del resto de los cazadores-, se expulsaba a un tirador, que no cazador, de una línea de ojeo por disparar a una especie no cinegética. Porque poca gente de la que sale al campo disfruta tanto como un cazador con sus hijos, a los que le enseñan a conocer, a amar y a respetar el campo y sus especies animales desde niño.

Porque es demagogia no reconocer que muchas especies protegidas no habrían sobrevivido sino fuera por el cuidado con el que se les trata en los cotos y fincas privadas de caza, donde encuentran sustento y tranquilidad, normalmente a expensas del propietario que no suele recibir compensaciones por estos cuidados. Hay asociaciones como la “Fundación Amigos del Águila Imperial, Lince Ibérico y Espacios Naturales Privados”, compuesta por propietarios de fincas de caza que se han unido precisamente para la preservación de esas especies protegidas en sus fincas de caza, fomentando las especies presa entre otras muchas actividades y cuya contribución en el mantenimiento de estas especies altamente protegidas está absolutamente probada.

Porque es demagogia no reconocer que, aunque no les guste la caza, está arraigada en nuestros pueblos, como la tauromaquia, porque forma parte de nuestro acervo cultural, que ha estado y estará aquí siempre porque son miles y miles de personas que tienen derecho a practicarla como actividad legalmente reconocida.

Porque para finalizar y como decía antes, yo no voy a decir que además la caza está unida al hombre desde sus orígenes, que es una herramienta de control de enfermedades, etc., etc., etc., porque eso sería demagogia ¿o no?

Ahí lo dejo.

viernes, 13 de noviembre de 2020

El Supremo establece que la caza en tiempo de veda es delito al poner en peligro la biodiversidad. Artículo publicado en Diario Córdoba. 12 noviembre 2020.

 Origen: Diario Córdoba

Un cazador en una imagen de archivo - RAFA SÁNCHZ

Confirma una sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba que condenaba a un cazador por matar a un muflón y cuatro ciervos en 2016.

El Pleno de la Sala Segunda del Tribunal Supremo ha dictado una sentencia en la que establece que la caza en períodos de veda constituye un delito contra la fauna -artículo 335.1 del Código Penal- por tratarse de una conducta que pone en peligro el bien jurídico de la biodiversidad.

Según informó en un comunicado, la Sala confirma una sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba que a su vez confirmó la dictada por un juzgado Penal de Córdoba que condenó a un cazador por matar un muflón y cuatro ciervos en período de veda en la temporada de caza de 2016. La sentencia le impuso una multa de 3.360 euros y cuatro años y tres meses de inhabilitación especial para el ejercicio de la caza por dos delitos consumados contra la fauna.

En su sentencia, el Pleno explica que el objeto del recurso se centra en responder al interrogante acerca del tratamiento penal de la caza en tiempo de veda, “identificado, en expresión bien plástica, con el furtivismo de temporada”.

En este sentido el artículo 335 del Código Penal dispone que el que cace o pesque especies distintas de las indicadas en el artículo anterior (especies protegidas), cuando esté expresamente prohibido por las normas específicas sobre su caza o pesca, será castigado con la pena de multa de ocho a doce meses e inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de cazar o pescar por tiempo de dos a cinco años. Si se tratara de una especie amenazada, cuya caza es siempre ilegal, se aplicaría el artículo 334 del Código Penal.

La Sala explica que la fijación de períodos de veda no responde a una distribución puramente convencional y caprichosa del tiempo de caza. Por el contrario, responde a razones de orden biológico para facilitar la reproducción de la especie. “La veda está íntimamente conectada con la conservación de las especies y el aprovechamiento sostenible de la caza, preservando los ecosistemas de los que forman parte los animales objeto de estas actividades”, subraya el tribunal.

La sentencia, ponencia del Presidente Manuel Marchena, añade que la definición de períodos prohibitivos de carácter cíclico tiene un valor estratégico de primer orden para la protección de la vida animal. “Nada de ello, pues, es ajeno a la protección de los recursos naturales renovables. El equilibrio en la conservación de las especies, en definitiva, la biodiversidad y la propia supervivencia de la fauna no pueden considerarse bienes jurídicos de ínfimo valor axiológico”.

Por otro lado añade que son muchas las prohibiciones expresas impuestas por las normas específicas sobre caza, pero para que una infracción de esta naturaleza sea susceptible de respuesta penal será indispensable exigir un plus de ofensividad, un mayor desvalor material del resultado, por lo que “sólo las conductas que vulneren o pongan en peligro el bien jurídico de la biodiversidad, son merecedoras de sanción penal”.

En el caso planteado en el recurso, la Sala estima que la conducta descrita no agota su desvalor en el terreno que sería propio de la sanción administrativa, sino que los hechos imputados al recurrente tienen “el relieve y la ofensividad” que exige su punición por la vía del artículo 335 del Código Penal. Añade que la caza de muflones y ciervos estaba expresamente prohibida en el tiempo en el que el acusado acabó con la vida de los cinco animales que fueron aprehendidos por los agentes; circunstancia que el condenado conocía, por lo que su acción tuvo un claro efecto destructivo para el bien jurídico tutelado.

La caza de aves con liga, no siempre delito

Por otra parte, el Pleno de la Sala ha dictado otra sentencia en la que señala que la caza de aves con “liga” o sustancias adhesivas no es siempre delito, y absuelve a tres hombres que habían sido condenados por la Audiencia Provincial de Madrid a una pena de 1.440 euros de multa e inhabilitación especial para cazar o pescar durante un año, tras ser sorprendidos cuando se disponían a cazar jilgueros con esta técnica en el municipio de Madrid.

La sentencia del Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Pablo Llarena, aborda este asunto al existir pronunciamientos contradictorios entre distintas audiencias provinciales sobre si la caza con liga o pegamento es subsumible en el tipo penal del artículo 336 del Código Penal, que castiga a quien, “sin estar legalmente autorizado, emplee para la caza o pesca veneno, medios explosivos u otros instrumentos o artes de similar eficacia destructiva o no selectiva para la fauna”. El tribunal ha interpretado la exigencia típica de que los medios, instrumentos o artes desplegadas para la caza o la pesca, tengan similar eficacia destructiva o no selectiva para la fauna o biodiversidad que la utilización de veneno o medios explosivos.

Los magistrados recuerdan que el tipo penal analizado es un delito de riesgo, y que solo la introducción de un peligro relevante para la fauna, justifica una penalidad que puede superar la que se contempla para la efectiva muerte o aprehensión de algunos de sus ejemplares. Un plus en el riesgo de lesión al bien jurídico, que debe evaluarse en consideración a la capacidad destructiva de la biodiversidad y el ecosistema en cada caso concreto y que no se aprecia en el caso enjuiciado. Lo que no significa, añade la Sala, que la caza con liga o con sustancias adhesivas no pueda integrar en ocasiones el tipo penal que se analiza.

jueves, 12 de noviembre de 2020

¿Has pagado la licencia de caza y no estás pudiendo cazar? Tienes que leer esto. Te explicamos paso por paso cómo hacer la reclamación. Artículo publicado en CAZAVISIÓN. 12 noviembre 2020.

 Origen: Cazavisión

Algunas CCAA ya están devolviendo las licencias ampliadas, entérate de cómo solicitarlo y evita que tu permiso de caza pase más tiempo en el cajón que en el morral.

Enviado por Lucía Rubio Martos el 12 November 2020.


Durante la primera oleada del coronavirus, el confinamiento domiciliario y la prohibición de salir de caza, supuso un desastre absoluto en cuanto al control de muchas poblaciones de especies cinegéticas, que derivó en miles de euros en daños a la agricultura (más de 1.000 siniestros agrícolas producidos por fauna cinegética, el 12% del total), un aumento grave de los accidentes de tráfico provocados por la fauna (en España se producen cerca de 10.000 accidentes de tráfico producidos por jabalí y corzo), o el aumento de la transmisión de enfermedades al ganado, culpa del aumento de interacción de jabalíes y ciervos como reservorio de enfermedades zoonóticas como la tuberculosis, donde el gobierno invierte cada año más de 30 millones de euros en la reducción de sus prevalencias. 

Y no solo eso, ya la economía rural de la “España vacía”, depende en gran medida de la renta directa y el complemento que la actividad cinegética genera en esos municipios. Además, de manera individual, los cazadores vieron cómo las licencias de caza por las que habían pagado, los precintos y los planes cinegéticos de los cotos, se quedaban en el cajón durante varios meses. Durante los pasados puentes, el cierre de comunidades y la imposibilidad de salir de caza, se ha traducido en cientos de miles de euros perdidos, porque la cinegética es una de las claves para el desarrollo socioeconómico de nuestro país.

Por eso y por muchas cosas más, todas las entidades representativas en mayor o menor medida del mundo cinegético, así como del mundo rural y el sector agrícola y ganadero, piden a gritos que la caza sea declarada actividad esencial. “Y yo, ¿qué puedo hacer?”, es la pregunta que se hacen muchos cazadores y por el momento, solo existe una vía por la que cada cazador, puede aportar su grano de arena y aumentar la presión a las Administraciones, para que declaren la caza como actividad esencial (o al menos, que amplíen la vigencia de las licencias por el tiempo perdido).
 
¿Qué debo hacer?

En Castilla y León, están devolviendo los permisos de pesca, no siendo así en la caza. En la Junta de Castilla-La Mancha, ya se están devolviendo las licencias ampliadas a cazadores que han presentado una reclamación por no poder ejercer la actividad. Si tú también has sacado la licencia y no estás pudiendo cazar, te aconsejamos que sigas estos pasos para recuperar tu permiso ampliado: 

Los pasos a seguir para realizar la reclamación son:

  • Entrar en https://www.jccm.es/
  • Ir a la pestaña de en medio: Registro Electrónico 
  • En el punto 2, abrir el Formulario de Propósito General
  • Acceder con Cl@ve (necesaria App Clave Pin) o Certificado Digital 
  • Rellenar el formulario:

Expone: Teniendo la licencia de caza en vigor desde la fecha xx/xx/xxxx. No he podido realizar dicha actividad a causa del estado de alarma entre el 14/03/2020 y 31/05/2020.

Solicita: La devolución del importe en la parte proporcional no disfrutada, o la ampliación del periodo de vigencia por el número de días no disfrutados
  • Destinatario, Órgano: SERVICIO CAZA Y PESCA 
  • Firmar y Registrar
Comentarios y observaciones:

En los casos en los que la licencia ha caducado, la junta está alegando que no pueden realizar ningún cambio en la misma. Habiendo adjuntado la licencia renovada, indican que no tienen instrucciones para la ampliación de plazos (Capturas 7 y 8).

También hay que reclamar por las restricciones de movilidad entre comunidades entre el 29/10/2020 y el 13/11/20. Y las que sigan… Al parecer, esta situación va para largo, por lo que hay que conseguir que mientras no nos podamos desplazar para ir a los cotos, las licencias se prorroguen (cómo mínimo). Muchos cazadores ya han comenzado a realizar las reclamaciones y esta podría ser la única manera, de que las administraciones se tomen en serio la posible declaración de la cinegética como actividad esencial. 

Los riesgos de comer carne de caza sin garantías sanitarias. Artículo publicado en El Norte de Castilla. 11 de noviembre 2020.

El Colegio de Veterinarios de Valladolid advierte de que las piezas deben ser revisadas por un profesional antes de comerlas.

Plato de carne de jabalí. / DANIEL DEL CASTILLO

El Colegio de Veterinarios de Valladolid advierte de los riesgos de salud derivados de comer carne de caza sin haber pasado la pertinente inspección veterinaria, imprescindible para conformar que los animales sacrificados no padecen ninguna enfermedad que pueda contagiarse a los humanos por ingestión, como la triquinelosis, zoonosis que habitualmente ocasiona brotes humanos a lo largo de la temporada.

Para prevenir este tipo de casos, resulta necesario que todos los productos cárnicos de especies cinegéticas que se vayan a ingerir sean sometidos a la inspección veterinaria como medida de seguridad esencial que evite riesgos sanitarios, al igual que ocurre con las matanzas domiciliarias de porcino. Por otro lado, se desaconseja también el hábito de dar vísceras crudas a los perros por la exposición a contraer hidatidosis si el animal sacrificado posee este quiste.

Además, es oportuno incidir en el deber de manipular siempre las piezas cobradas con guantes, con el fin evitar la propagación de otras zoonosis como la tularemia, presente en conejos y liebres, o la fiebre de Crimea Congo, que se produce por la picadura de garrapata. Ante el peligro de mordedura de este insecto al no haber descendido lo suficiente las temperaturas, conviene reiterar la recomendación de cubrir con ropa la totalidad del cuerpo y usar repelentes, sobre todo en áreas de vegetación espesa. Una vez fijada en la piel ha de ser retirada lo antes posible, preferentemente por profesionales sanitarios.

Expansión del jabalí

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha editado un tríptico para concienciar a la población, y en especial a los cazadores, sobre la presencia de triquinelosis en productos de jabalí, especie muy extendida en diferentes ecosistemas del campo español que se controla mediante batidas para impedir la superpoblación.

Ante las diferentes especies de parásitos existentes en España, algunas de las cuales no forman quistes detectables en el análisis micrográfico, las evidencias científicas actuales confirman que el método de detección de referencia es el de la digestión artificial de las muestras del animal investigado y el estudio del sedimento resultante en busca de las larvas del parásito.

También tiene particular importancia, en la labores de inspección, determinar las zonas anatómicas de las que se obtienen las muestras y el volumen de tejido a observar, para que el análisis veterinario resulte fiable. La AESAN detalla que las localizaciones de las que obtener las muestras son: diafragma, lengua, pata delantera, músculos intercostales y maseteros, hasta un máximo de 150 gramos, limpia de grasa y envolturas musculares.

Síntomas y tratamiento

La única vía para adquirir la triquinosis o triquinelosis es el consumo de carne cruda o poco cocinada de animales infectados con las larvas del parásito. La infección afecta a carnívoros como el lobo o el zorro, o a animales omnívoros como los cerdos domésticos o el jabalí. Productos curados, ahumados, salados, tales como jamones, chorizos, cecina, si no proceden de animales que han sido sometidos a la inspección veterinaria, son igualmente de riesgo para sus consumidores.

En las personas los signos, síntomas, gravedad y duración de la triquinelosis es variable en función de la cantidad de larvas ingeridas o el estado de salud previo. Las náuseas, la diarrea, los vómitos, la fatiga, la fiebre y las molestias abdominales suelen ser los primeros síntomas. Posteriormente, pueden seguir dolores de cabeza, fiebre, escalofríos, tos, hinchazón de la cara y los ojos, dolor en las articulaciones y músculos, picazón en la piel, diarrea o estreñimiento. En infeccionesintensas, los pacientes pueden experimentar dificultades para coordinar los movimientos y tener problemas cardíacos y respiratorios. Incluso, puede ocasionar la muerte.

Hay medicamentos seguros y efectivos para tratar esta zoonosis, que debe comenzar lo antes posible, bajo supervisión médica. La mejor forma de prevención y de protección de la salud de los consumidores de los alimentos de riesgo es someter la carne de los animales susceptibles de estar parasitados, especialmente jabalí y cerdo, a un examen veterinario previo a su ingestión y consultar con ese profesional cualquier duda.

miércoles, 11 de noviembre de 2020

No me intentes explicar por qué una montería sí y un día a zorzales no. Artículo publicado en Club de Caza. 11 de noviembre 2020.

 Origen: Club de Caza


EDITORIAL

Que sí. Que los jabalíes, los venados y los conejos ocasionan daños. En cultivos, en carreteras, en infraestructuras, incluso, cada vez más, en suelos urbanos. Pero reducir la actividad cinegética al control de daños es una batalla perdida. Y puede traer consecuencias terribles.

No hace demasiado que uno de los partidos políticos que más sueñan y trabajan para que la caza desaparezca desveló una estrategia que ya entonces me horrorizó. Y, tras pasar unos meses, hoy despertamos con la materialización de ese camino animalista, favorecido por las circunstancias que la pandemia ha traído. La caza como actividad se justifica a través del control poblacional de especies que representen amenaza de algún tipo para la sociedad.

Sí, ya sé que la caza sigue estando permitida, pero autorizar los desplazamientos solo para el control de daños es una manera de sustituir ‘caza’ por ‘control’.
No se puede defender la caza como control para evitar daños

La estrategia que se viene siguiendo desde hace algún tiempo por muchas entidades ligadas al sector cinegético me parece totalmente errónea. Indirectamente, se está reconociendo que la caza debe justificarse por los males que evita, cuando hablamos de una actividad lícita y ética con el medio ambiente que muchos llevamos ligada a nuestro ADN. Demasiados pasos atrás para esquivar los golpes y críticas de los radicales en lugar de dar un paso al frente en una defensa férrea de nuestra pasión.

Me declaro cazador abiertamente. Porque me gusta todo lo que engloba esta afición. No porque quiera controlar animales que estén dañando o puedan hacer daños en el futuro. Si la sociedad se aprovecha de esto, yo encantado. Pero al revés, nunca. Bueno, nunca no, porque es lo que está sucediendo en Andalucía.

¿Y los cazadores de menor?

Y lo peor es que hay entidades que se cuelgan la medalla en el pecho, bien visible, en lugar de tirarse de los pelos por el descomunal fracaso que supone este asunto. Que se lo digan a los cazadores de menor. Miles y miles de aficionados que esperaban con ilusión la apertura de la temporada zorzalera. Y ahora, si no tienen el coto allí donde están empadronados, verán los pájaros por la ventana, y si tienen suerte.

¿Los zorzales o las torcaces no ocasionan daños a la agricultura? ¿O es que son daños menos llamativos?

Un cazador que se desplace en su vehículo, solo o con personas con las que convive, que vaya del coche al campo y del campo al coche, y vuelva a su casa, ¿representa algún riesgo de propagar la maldita enfermedad?

Desunión vergonzante

Me da la sensación de que se han centrado los esfuerzos de determinadas entidades en acercar «el ascua» a su sardina, en lugar de luchar por la caza, y el resultado es el fiasco al que hemos llegado.

La desunión de los que deben defendernos es vergonzosa. Cada uno tirando para sus intereses. Mientras, algunos de los de abajo, pocos, pero con uno ya sobra, han declarado que, por solidaridad con sus compañeros olvidados, no participarán en las tareas de control poblacional por daños. Eso sí que es dar ejemplo.

martes, 10 de noviembre de 2020

OFICIAL: los cazadores andaluces podrán desplazarse para la caza mayor y controlar conejos. Publicado en la web de CAZAVISIÓN. 10 noviembre 2020.

 Origen: Cazavisión

Se permitirán los desplazamientos para cazar jabalíes en todas sus modalidades.

Enviado por Manuel L. Luengo el 10 November 2020 en CAZA MAYOR

La movilidad estará permitida para realizar monterías, batidas, ganchos, caza mayor en mano con escopetas, aguardos y recechos. También se autoriza el desplazamiento para controlar la sobrepoblación de conejos. El toque de queda será inamovible.

Ya es oficial. Los cazadores andaluces podrán desplazarse con libertad para realizar determinadas modalidades de caza. Así ha quedado recogido en un documento hecho público este lunes 10 de noviembre por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible. En este caso, se permite la movilidad para todas las disciplinas de caza mayor (monterías, batidas, ganchos, jabalí en mano, aguardos y recechos), además de para controlar la sobrepoblación de conejos. Esto quiere decir que, aquellos cazadores que se encuentren en municipios confinados, pueden salir de sus términos para la práctica justificada de estas modalidades.

Durante el domingo 8 de noviembre, el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía había publicado actividades cinegéticas vinculadas al control de la sobreabundancia de especies, aunque no ha sido hasta ahora cuando se han concretado cuáles eran.

En cuanto a las modalidades de caza mayor, el documento de la Consejería incide en la necesidad de practicar la acción cinegética dentro las horas que permite el toque de queda. Es decir, entre las 22:00 horas y las 7:00 horas no estará permitido cazar ni desplazarse para ello.

El control de conejos, se permite la movilidad en aquellos términos municipales incluidos en la Resolución de 27 de mayo por la que se declara área de emergencia cinegética por daños de conejo, así como, en aplicación del artículo 66 del Reglamento, en aquellas explotaciones que declaren daños una vez sean informados por los técnicos o agentes de la Consejería.

Documentación necesaria

Para el correcto desarrollo de estas actividades el cazador deberá portar al desplazarse hasta el lugar de la actividad, además de toda la documentación correspondiente recogido en el artículo 75 del Reglamento, la siguiente:

  • Declaración responsable de la persona titular, organizadora o responsable de la acción cinegética, incluyendo nombre y matrícula del coto, acreditando a la persona cazadora nominalmente (nombre y DNI) con la fecha del día de la acción de caza prevista, justificativa del desplazamiento.
  • Declaración responsable firmada por la persona cazadora de aceptación del protocolo frente a la COVID-19 enviado por la persona organizadora, titular o responsable, para esa acción en esa fecha concreta, en caso de acciones colectivas.
Otros aspectos a tener en cuenta

Los desplazamientos solo serán posibles desde la localidad de origen directamente al coto y puesto de la acción cinegética y posterior regreso sin paradas salvo para repostar, si fuera necesario, de acuerdo con el Decreto del Presidente 9/2020.

No se desarrollará ninguna actividad de componente social durante la acción de caza (no serán posibles desayunos, almuerzos, sorteos, catering). La persona cazadora no llevará tampoco acompañante, pudiendo compartir vehículo y/o puesto únicamente con otra persona cazadora, cumpliendo la normativa vigente en este sentido. En ningún momento habrá más de 6 personas cazadoras juntas (en grupo).

En la junta de carnes solo deberán estar presentes, y guardando turno y las medidas de garantía sanitaria necesarias, la persona organizadora o titular, veterinario, representante de la cárnica, taxidermistas e investigadores en su caso, y el titular del puesto en el caso de destinarse la carne al autoconsumo.

La Junta recuerda que la caza, cuando se realiza solo con desplazamiento dentro del mismo término municipal de residencia, no está restringida.

Asimismo, la limitación de entrada y salida de la Comunidad Autónoma de Andalucía, se encuentra restringida, no estando la actividad cinegética entre los desplazamientos justificados del artículo 2 del Decreto del Presidente 9/2020.

lunes, 9 de noviembre de 2020

¡Qué viene el lobo!

Se cumplieron en marzo pasado 40 años de su muerte, por un fatal accidente de aviación, del gran defensor y divulgador de la naturaleza que fue Félix Rodríguez de la Fuente.


Este naturalista, cetrero y cazador en su juventud (no lo olvidemos), fue el responsable directo de que el lobo ibérico no se extinguiera en la península. Su defensa a ultranza del lobo en sus programas en la televisión, logró cambiar en gran parte de la población española la idea negativa que se tenía sobre este animal, denostado por muchos y defendido por unos pocos.


El paso de los años y este cambio de mentalidad logró que las poblaciones de lobos se fuesen recuperando en España y en un momento dado se permitiese su caza controlada al norte del río Duero.

Este aumento de la población de lobos, que cada día que pasa colonizan nuevos territorios, ha traído como era de esperar problemas. Los ganaderos han visto cómo sus cabañas de animales han sido atacadas y en muchos casos sufriendo bajas. 


Es indudable que el lobo debe de existir como componente de nuestra fauna, pero bien gestionado. Ya he dicho muchas veces, que en mi opinión, el cazador es el primer ecologista de acuerdo con la definición de esta palabra por la RAE:

Ecologista.

1. adj. Que propugna la necesidad de proteger la naturaleza.

2. com. Persona que es partidaria de la defensa ecológica.


La administración, como siempre, estuvo lenta a la hora de resarcir los gastos ocasionados con el pago de ayudas, y por lo tanto el desánimo cundió entre los ganaderos, al ver que perdían sus animales por los lobos y no conseguían recuperar el valor económico de estos.

Revista Caza y Pesca. 1974

Por otro lado surgieron muchas asociaciones y grupos ecologistas, muchos de ellos serios, que abogaron por una defensa a ultranza de los lobos, pero sin involucrarse en los gastos, con algunas excepciones. Estos gastos, casi siempre, recaen en los ganaderos y en los propietarios de fincas donde habitan los lobos, y de rebote en los miembros de las sociedades de caza.

No vamos a negar que algunas asociaciones ecologistas serias, sí se están involucrando, comprando y arrendando fincas para proteger a especies en peligro de extinción, o haciendo campañas de divulgación. 

También existen grupos radicales de animalistas y de pseudo-ecologistas, que afectados por el fenómeno “Bambi”, tienen una visión utópica y sesgada de lo que es la naturaleza y los animales. Estos grupos, como el de Lobo Marley por ejemplo, se han dedicado a acciones radicales en contra de la caza en base a una supuesta defensa de los intereses naturales.

Estos intereses contrapuestos sobre el lobo, en particular, han desatado una campaña en contra de este, contestada de inmediato por campañas a favor de su existencia.

Revista Caza y Pesca. 1960. Noticias sobre lobos


domingo, 8 de noviembre de 2020

Los límites de la caza. Artículo de Patricio Simó publicado en Levante, el Mercantil Valenciano el 7 de noviembre 2020.

 Origen. El Mercantil


Leyendo el otro día un artículo en el periódico ABC sobre la caza de idéntico título que el que encabeza estas líneas, me vino a la cabeza uno que escribí yo hace tiempo con similar argumentario y donde exponía con otras palabras esta misma reflexión.

¿Tiene límites la caza? Naturalmente que los tiene y debemos ser los propios cazadores quienes nos autoregulemos porque en la caza contrariamente a lo que algunos piensen, no todo vale. Y el buen cazador es consciente de ello.

En la caza existe un código ético que todos los cazadores debemos cumplir a rajatabla.

En el momento en que la técnica y las nuevas tecnologías se impongan, habremos acabado con la caza, tal como la entendemos hoy en día.

Traigo a colación este texto que escribió hace más de 80 años Ortega y Gasset, pero sigue igual de vigente que entonces: «Porque en asuntos de caza, el dilema es claro como el agua: o aceptamos la incorporación de la técnica a la caza y se va todo a hacer puñetas o impedimos a cualquier precio que la técnica invada el campo de los deportes naturales. No hay más. Hemos de convencernos de una cosa: la irrupción de la técnica en el campo y su aplicación a la caza nos conducirán inevitablemente a su destrucción».

El autor del artículo, Pablo Ortega, ponía como ejemplo de lo que no debe considerarse como caza y que algunas revistas del gremio cinegético habían considerado casi como una proeza, el abate de un venado a 600 metros.

Apoyado sobre un trípode, con una lente de no sé cuantos aumentos, las hay también que permiten ver con una claridad asombrosa durante la noche, díganme ustedes ¿cuál es el mérito del cazador?

¿Haber acertado a una distancia de 600 metros? Tampoco se puede atribuir a una buena puntería del cazador porque para ello tendría que haber disparado a pulso y sin mira. Entonces sí que hubiera sido para aplaudirle y sacarlo a hombros.

Si a este cazador le despojamos de la mira, de un calibre menor no tan potente para un rececho, el resultado hubiera sido otro muy distinto. Hubiera errado el tiro, que es lo normal a esas distancias, salvo que sea uno John Wayne.

Los rifles de hoy en día, la balística y las miras telescópicas son de una gran precisión y permiten hacer blanco a esa distancia incluso más, pero no se trata de hacer diana, para eso están las galerías de tiro. Estamos hablando de caza. De animales vivos. No de siluetas de cartón. No hay que confundir caza y tiro.

Si ese animal estaba echado a 600 metros y el cazador no se había podido aproximar a menos distancia, señal de que el animal le había ganado la batalla. Y en ese momento lo que toca es reconocerlo y dar la jornada por concluida. Y es que en la caza unas veces gana el cazador y otras el animal. Ese es el juego y eso es lo que la hace realmente atractiva y fascinante.

¿Qué merito tiene estar en un aguardo de jabalí, si previamente hemos puesto una cámara trampa para saber la hora a la que se aproximará el gorrino al comedero? Hoy la tecnología nos permite saber absolutamente todo, tenemos toda la información a nuestro alcance a golpe de click, pero nada comparable al factor sorpresa y que cazador y pieza jueguen con la misma baraja y en igualdad de condiciones.

En la caza menor ocurre algo parecido. No es necesario decir que no se debe tirar a liebres encamadas, perdices apeonando o torcaces parados en una rama.

He escuchado alardear a cazadores después de haber descerrajado tres tiros a un bando de torcaces, sin apuntar, al bulto y celebrarlo.

No se trata de cuántas piezas se abaten sino de cómo.

Hace tiempo que advertí que el uso de móviles debería estar prohibido durante la práctica cinegética, yo lo llevo conmigo exclusivamente para estar localizado, pero nunca para comunicarle a un compañero la posición de un bando de perdices. Hay que salir a cazar como salíamos antes. Con la escopeta, el perro y la canana de cartuchos. Y si el bando nos quiebra, señal de que han sido más listas que nosotros.